miércoles, 25 de febrero de 2015

Juego Simbólico

Tras la etapa de manipulación de objetos, a partir de los 18-24 meses llega el juego simbólico, donde el niñ@ recrea y reproduce todo lo que sucede a su alrededor pero bajo su control. Esto le ayuda a comprender cómo funciona el mundo en el que vive.

La función simbólica es la capacidad de evocar un objeto o acontecimiento que no está presente, a través de algún sistema de representación: gestos, imagen mental, lenguaje, dibujo, juegos de ficción... Los primeros símbolos son los que hacen posible el desarrollo de sus sistemas de representación, uno de estos signos es, por ejemplo, cuando el niñ@ hace "como si comiera" de un plato vacío para representar la acción de comer.

Según Piaget, el origen de los símbolos se encuentra en el desarrollo de las capacidades cognitivas. Así, para acceder a la función simbólica, el niño debe haber adquirido previamente la "permanencia del objeto", es decir, que ya no necesita tener los objetos presentes para poder actuar con ellos puesto que es capaz de evocarlos mentalmente.

Para Vigotsky sin embargo, el origen de los símbolos está en el desarrollo social y comunicativo. Por ello, las experiencias emocionales y afectivas entre el niño y sus compañeros son muy importantes para el desarrollo de la función simbólica.

Entre ambos, nos dan una visión completa del origen y desarrollo de la función simbólica, y en ella nos basamos como fundamento teórico del mismo.

A lo largo del segundo año de vida, el niñ@ va teniendo ciertas necesidades de comunicación, exigencias y deseos que la simple manipulación de objetos no le permite satisfacer. El niñ@ es capaz de crear situaciones que reproducen otras situaciones reales que ha vivido anteriormente y que le han impresionado. Estas situaciones  que crea es lo que se llama Juego Simbólico y le permite satisfacer todas esas necesidades y deseos que en la vida real le resultan irrealizables, ayudándole a restablecer su equilibrio afectivo.

Además favorece la adquisión y desarrollo del lenguaje porque necesita nombrar objetos y sus funciones y comunicarse con los otros para jugar. También supone una fuente de aprendizaje y asimilación del ambiente, ya que através del juego lo investiga y conoce. Por último el juego simbólico es también un estímulo para el desarrollo de otras funciones intelectuales como la memoria, la atención, la creatividad, la discriminación entre fantasía y realidad y la comunicación.

En la Escuela Infantil Calimero, una vez a la semana Lorena se encarga de preparar y organizar el espacio para desarrollar el juego simbólico: unas veces hacemos como si fueramos médicos, otras peluqueros o cocineros o mecánicos... Después el grupo se desdobla y mientras unos se van a la sala de psicomotricidad, los otros se quedan construyendo escenas cada vez más complejas.

Os dejamos una pequeña muestra:


No hay comentarios: